En República Dominicana sobra talento y falta industria en cuanto a moda

–Tus diseños son muy femeninos, aunque experimentas bastante. Hablemos sobre tu línea de diseño.

–Mi línea de diseño es muy femenina, pero al mismo tiempo es muy fuerte. Uso mucho líneas arquitectónicas. Tengo mucha influencia de la arquitectura porque me encanta. Me encantan los planos seriados, las repeticiones y me gusta usar materiales inusuales a la hora de trabajar.

–¿Qué tipo de materiales por ejemplo?

–Elástico, tu sabes que soy famosa por los zeepers. También cambio el uso de los materiales, por ejemplo: Con elementos que se utilizan para hacer un llavero puedo hacer un top, o usar cadenas y cordones de zapatos para crear mis piezas.

–¿Cómo nace en ti la necesidad de diseñar?

–No tengo consciencia exactamente de cuándo, pero es algo que viene de mi casa. Porque siempre fui súper flaquita y aparte de darme muchas vitaminas mi hermana, que cosía, me hacía unos trajes con unas falsas al sesgo con muchos vuelos y mangas anchas. Esto hacía que me viera peor, porque me perdía en el traje. El vestido casi me comía.

Cuando terminé el colegio yo dije que iba a hacer diseño de modas.

–¿A qué edad empezaste a diseñar y a qué edad realizaste tu primer desfile de modas?

–A los 17 empecé a diseñar.

Mi primer desfile fue como a los veintiuno. Me acuerdo que fue con las carteras, pues fue un poco accidental. Resulta que yo preparé una colección de carteras para mis vacaciones de Semana Santa y Liselotte Báez las vio y me pidió que alas mostrara en un evento que tenía. Entonces,  yo hice más. Luego vino Dominicana Moda y lo que fue la estructura de marca, sacar líneas, todas esas cosas.

–¿Qué recuerdas de esa primera experiencia, cuando viste tus carteras en la pasarela?

–Honestamente, me pasa algo cuando tengo los desfiles o cuando tengo los eventos, es que me quedo como en una parte surreal. Me quedo muy tranquila en el momento y después es que lo analizo. Es como si no estuviera pasando en el momento.

–¿Cómo ha sido tu experiencia en Miami?

–Para mí ha sido muy gratificante, porque tú sabes que Miami es latino. Cuando decidí venir a Estados Unidos, tenía en planes ir a Nueva York, pero asesorándome con algunas personas, me dijeron ven a Miami primero porque la transición va a ser más fácil. Aquí aprendí inglés y me preparé para empaparme de cómo funcionan las cosas, ya que nosotros vamos trabajando sobre la marcha y aquí no es así.

–¿Qué ha sido lo más difícil en esa transición?

–Lo más difícil ha sido adaptarme a la organización en cuanto a lo estructural, lo que es la documentación y los procesos, pues, aunque soy organizada en mi trabajo, a mí me gusta experimentar. Me gusta hacer yo las cosas, como en Santo Domingo que iba a comprar los materiales y podía estar en contacto con ellos. Por ejemplo, aquí tengo que pedir las cosas online y cuando llegan a veces, no luce igual que lo que había visto en la computadora.

–¿Cómo fue la experiencia de convertirte en madre de llegar a Miami?

–Lo más difícil es que nosotras dos no tenemos familia cerca, pero yo soy muy adaptable. No hay mucha ayuda aquí y eso hace que el día tenga “menos horas”. El cambio fue cien por ciento. Como profesional y como mamá.

–¿Te vino por la mente uno de esos momentos en los que uno dice “Qué hago yo aquí?”

–Sí me han llegado algunas veces esos momentos, pero veo lo positivo de haber venido y creo que fue la mejor decisión. Valió la pena y fue la mejor decisión en el mejor momento.

–¿Qué le ha dado Miami a tus diseños?

–Me falta adaptar Belkola a Miami Style. En ese proceso estoy, en hacer cosas más fluidas, menos estructuradas y con texturas más frescas.

–¿Te gustaría vivir en Nueva York en algún momento?

–Sí. Yo estuve en Nueva York por varios meses trabajando con Oscar De La Renta, aunque era el Nueva York Fabuloso. Yo quiero quemar la etapa de vivir el Nueva York con mi hija.

–¿Qué recuerdas de esa experiencia de trabajar con Oscar de La Renta?

–Yo duré unos seis meses y para mí esa fue la verdadera escuela. En todos los años que tenía trabajando anteriormente, yo no aprendí tanto de la industria y cómo funciona. Ahí cambió mi visión y se produjo la decisión de venir a Estados Unidos.

Yo estaba con él directamente en el área de diseño y pude tener esa oportunidad de ver cómo eran las pruebas. Ahí fue que yo aprendí. Yo no sabía nada.

¿Qué recuerdo tienes de Oscar?

–Oscar me dio el mejor consejo que me han dado. Yo recuerdo que le presenté mi carpeta, porque quería quedarme a trabajar con él y él me dijo que ya y o tenía un estilo muy marcado y que eso es lo que buscan todos los diseñadores. Que si me quedaba con él tendría que pensar como Oscar.

–¿Qué recuerdas de él?

–Él es un caballero y digo “es”, porque no se ha ido. Desde cómo se conducía con las personas hasta para dar un boche. Cuando yo estaba allá ya él estaba enfermo y aun así iba a las pruebas. Era tenaz y apasionado con su trabajo.

–¿Qué falta en RD para que los diseñadores se quieran quedar allá?

–Industria. Falta que no todo el mundo quiera hacer los trajes para las señoras ricas y hacer solo uno. Así nadie hace dinero, así nadie se independiza.

–¿Cuál es el error que consideras más común entre las mujeres al vestir?

–Querer mostrar todo, creyendo que con eso son sexys.

–¿Qué es ser sexy?

–Ser sexy es personalidad. Se es o no se es sexy.

–¿Cómo es la mujer que viste de Belkola?

–La mujer que viste de Belkola no tiene edad específica, pero sí tienen un estilo. A ella le encanta la moda, le gusta el arte y no necesita ponerse una pieza con un logo afuera para sentirse bien. Ella compra su ropa porque le gusta y las adquiere como inversión.